La aceleración y desaceleración repentinas de la cabeza y el cuello durante una lesión por latigazo cervical suelen dañar los tejidos blandos como músculos, tendones y ligamentos. Sin embargo, entre las estructuras que se lesionan con mayor frecuencia se encuentran las articulaciones facetarias. De hecho, las investigaciones sugieren que casi la mitad de los casos de dolor de cuello—incluidos los no relacionados con el latigazo cervical—afectan a las articulaciones facetarias. ¿Por qué son estas articulaciones tan vulnerables durante el latigazo cervical?
A excepción de la vértebra C1 (el atlas), cada vértebra cervical desde C2 hasta C7 cuenta con articulaciones facetarias superiores e inferiores emparejadas que se articulan con las vértebras superiores e inferiores. Estas articulaciones permiten un movimiento controlado de flexión y extensión (hacia adelante/atrás), flexión lateral (inclinación lateral), y —aunque limitada— rotación. Cada articulación facetaria está ricamente inervada por mecanorreceptores y nociceptores (fibras sensoriales que detectan el movimiento y el dolor), lo que las hace muy sensibles a las lesiones. Estudios clínicos han demostrado que los niveles C2-3 y C5-6 se asocian con mayor frecuencia al dolor de cuello relacionado con las articulaciones facetarias.
El diagnóstico de la lesión de la articulación facetaria generalmente se basa en la historia clínica y la exploración física. En casos selectos, el diagnóstico puede confirmarse con un bloqueo nervioso diagnóstico, que consiste en inyectar un anestésico local cerca de los nervios de la rama medial que inervan la articulación facetaria afectada. Las pruebas de diagnóstico por imagen, como radiografías, resonancias magnéticas o tomografías computarizadas, pueden no confirmar el origen del dolor, pero pueden ser útiles para descartar otras afecciones o guiar los procedimientos intervencionistas.
A menos que se requiera cirugía de emergencia, las pautas de tratamiento favorecen un ttratamiento conservador. Las opciones recomendadas incluyen ejercicios específicos para el cuello, actividad gradual, entrenamiento de rango de movimiento y terapias manuales como la movilización y manipulación articular. Los estudios respaldan un enfoque multimodal—que combina varias terapias—que a menudo conduce a una recuperación más rápida y eficaz. Cabe destacar que una revisión bibliográfica de enero de 2025 desaconsejó el uso de tratamientos como las inyecciones de bótox, inyecciones intraarticulares de esteroides, y la cirugía debido a la falta de pruebas que lo respalde.
La buena noticia es que los médicos quiroprácticos ofrecen muchas de las terapias conservadoras recomendadas para el manejo de las lesiones de las articulaciones facetarias. Además de aliviar el dolor, la atención quiropráctica ayuda a restaurar el movimiento normal de las articulaciones, mejorando la función y la calidad de vida. Si es necesario, su quiropráctico puede coordinar la atención con otros profesionales de la salud para ayudarle a lograr el mejor resultado posible.