Los Años Vividos con Discapacidad (AVD) son una medida de salud pública que estima el número de años que las personas viven con una enfermedad o afección, ajustada según la gravedad de la discapacidad. Según el Estudio de la Carga Mundial de Enfermedad de 2021, los dolores de cabeza representan el 5,2% de los AVD a nivel mundial, ubicándose justo detrás de la lumbalgia y la depresión. Esta carga es especialmente significativa entre los adultos en edad laboral, ya que los dolores de cabeza son uno de los principales contribuyentes tanto del absentismo (ausencia al trabajo) como al presentismo (trabajo con discapacidad).
En un esfuerzo por reducir el impacto de los dolores de cabeza en la fuerza laboral, un estudio realizado en mayo de 2025 examinó los datos de 63.071 empleados del Grupo Fujitsu, una empresa informática japonesa. Los participantes completaron cuestionarios sobre salud general, estilo de vida y sus antecedentes de dolores de cabeza. Los resultados mostraron que la mitad de los hombres y dos tercios de las mujeres sufrieron dolores de cabeza al menos tres días al mes, y el 17% de los hombres y el 26,5% de las mujeres informaron de dolores de cabeza diez o más días al mes.
Un análisis más detallado identificó los altos niveles de estrés como el factor de riesgo más importante para los dolores de cabeza, aumentando el riesgo 7,13 veces en los hombres y 8,79 veces en las mujeres. Otros factores contribuyentes eran las condiciones laborales, como estar sentado durante mucho tiempo y la fatiga visual; trastornos del estado de ánimo, como depresión y ansiedad; problemas musculoesqueléticos, como dolor de espalda y rigidez de hombros; inactividad física; e insomnio.
Estos resultados resaltan las oportunidades que tienen los empleadores para mitigar la discapacidad relacionada con los dolores de cabeza, lo que podría mejorar tanto la productividad como la retención de empleados. Entre las posibles estrategias se incluyen: mejorar la comunicación entre las personas, equipos y departamentos; fomentar descansos frecuentes para reducir la fatiga visual y física; ofrecer servicios de bienestar como masajes terapéuticos, yoga o espacios de relajación; reconocer y recompensar el esfuerzo de los empleados; y brindar beneficios que favorezcan un mejor sueño, la salud mental y el bienestar físico.
Por supuesto, las personas también deben tomar medidas proactivas para controlar el estrés y mejorar su salud en general. Hacerlo puede reducir el riesgo no solo de padecer dolores de cabeza, sino también de otras afecciones musculoesqueléticas y crónicas. Aunque existen más de 150 tipos de dolores de cabeza, la mayoría responden bien a la atención quiropráctica, lo que lleva a una reducción de la frecuencia, duración e intensidad de los mismos. Si los dolores de cabeza interfieren con su capacidad para realizar sus labores o en la vida diaria, considere la atención quiropráctica como parte de un enfoque de tratamiento conservador.